Me perdí en esa galería lumpen con su exhibición de graciosas atrocidades. La sensibilidad de Denevi es vecina de la de Blaisten y la de Héctor Lastra...
Ricardo Mc Allister
Una familia socialmente disfuncional anima esta novela de Marco Denevi. Sus integrantes tienen una curiosa forma de ganarse la vida: asistir a velorios de difuntos pudientes, haciéndose pasar ante los deudos por amigos y familiares lejanos, para robar objetos de valor de las casas donde se realizan las ceremonias fúnebres.
Pero la novela, modelo del más acabado humour noire, es mucho más que eso. El lector asiste a la evolución de esa, podríamos llamarla, oscura forma de arte, desde sus primeros torpes movimientos hasta una arriesgada maniobra para hacerse con la herencia de un extraño personaje que acaba de morir y ha legado su fortuna... ¡a su mujer muerta y embalsamada conservada en una habitación secreta de la casa! Desopilante peripecia inspirada, al parecer, en un caso real sucedido en Rosario.
Con su habitual talento para lo autré, Denevi nos sumerge en un mundo oscuro y lúdico que recuerda lo mejor (pienso en Malpertuis) del hoy olvidado escritor y aventurero belga Jean Ray.
Asesinos de los días de fiesta, Marco Denevi.
El Ateneo, 140 páginas.


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